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¿Si Poseo Un Comportamiento Ético Para Enseñar A Nuestros Hijos?

(Posted on Nov 21, 2015 at 09:06AM by Lorena)
¿Si Poseo Un Comportamiento Ético Para Enseñar A Nuestros Hijos?

Autor: Claudia Lorena Muñoz Osorio
Trabajadora Social.

                                  enseñanza-comportamiento  
Empezar a definir la palabra ética sería para un dialogo y un debate interminable con muchos pro y contras, y por esto solo tomaré la definición clasista que determina la ética como el comportamiento que el ser humano asume libre y conscientemente anclándolo al cumplimiento de unas normas y valores personales, identificando entre el bien o el mal. Es así que muy seguramente más de una vez hemos escuchado hablar de ética, juicio y valores morales, y aunque los tres términos poseen diferentes significados, de alguna forma podemos encontrar relación entre ellos. La ética es sin lugar a dudas lo que define gran parte de la personalidad de un ser humano, y en ella se involucran los valores, es decir, su escala de parámetros importantes, a los cuales, se supone nunca renunciaría, ¿Pero cómo establece el hombre esa escala de valores que forman su ética?, sencillamente a través del juicio y el discernimiento; desde pequeños nuestros padres son los encargados de formarnos como personas, de enseñarnos aquello que está “bien” o “mal”, y a partir de allí crecemos aplicando nuestro juicio con respecto a actitudes y acciones. Pero en este mundo actual papá y mamá con afanes de escalar posiciones laborales, profesionales, salarios o simplemente lograr tener una remuneración digna a cambio de largas jornadas de trabajo, ¿sí tendrán ese tiempo precioso para formar en sus hijos esos valores personales y enseñar juicios de apreciación entre el bien o el mal?,  esto es lo que está enfrentando nuestras nuevas generaciones, largos tiempos de soledad rodeados por tecnología, vecinos o amigos, que no sabemos bajo qué circunstancias se está dando un aprendizaje y formación de rasgos de personalidad en nuestros niños, adolescentes y jóvenes.

Los padres son y deben continuar siendo esa parte fundamental y no permutable en la crianza, educación y formación de los hijos, sin delegar sus funciones a instituciones o terceras personas con criterios subjetivos y poco convencionales que promuevan, sí o no; en ese ser humano comportamientos de humanidad y dignidad encaminados a generar en esta sociedad frutos para un bien colectivo.
Es reto para los padres de hoy encajar en este sistema de consumismo poco ético y sin disponibilidad de tiempo en la cotidianidad y convivencia con sus hijos; y ser garantes en la formación de un criterio ético que conlleve a crear oportunidades al interior de sus relaciones, que forje estrategias al momento de transmitir valores y posiciones personales frente a una situación vivencial.

Parecería imposible esta tarea para los padres, en el mundo actual, pero solo una condición es necesaria para emprender este camino “amar y dejarse amar”. Palabras tan abstractas y con un significado idealista y llevado a los sueños, pero que se debe aterrizar, en acciones concretas y momentos del diario vivir con nuestros hijos y seres amados. Es allí donde la cotidianidad de nuestros quehaceres nos exige ese aporte extra de aliento y fuerza para enfrentar una situación confusa que se puede estar presentando en casa con nuestros hijos, esposa o esposo; y mi mente y cuerpo ya no entrega más, porque he dado todo en el trabajo, en la carrera que estudio, en la maestría que estoy terminando, en el segundo trabajo que tengo para poder sobrevivir con mi familia u otras ocupaciones que son importantes para mi vida. Pero ese aliento y fuerza extra se necesita y se llama “amor” y así en esos momentos de confusión y rebelión de nuestros hijos tener de donde sacar la palabra mágica y la actitud y comportamiento de serenidad y calma frente a la  situación crítica y confusa que encuentro en casa después de hacer cosas importantes según, “yo”, para mi vida;  parte egoísta que siempre tenemos y decimos: “es que nadie me valora y tengo que trabajar tanto para sostener esta familia y mira, mira, nadie lo agradece”. Pues sí, tus hijos, lo agradecerán cuando vean en ti el ejemplo de autoridad y disciplina que les entregas con amor día a día, sin perder nunca tus estribos y horizonte ético enseñando lo bueno y malo, solo a través de tu ejemplo, ya que, los actos y acciones dicen y enseñan más que tu retahíla y palabras vanas.


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