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¿Quiere viajar por el mundo con poco dinero?

(Posted on Aug 4, 2015 at 08:35PM by Gloria)

¿Quiere viajar por el mundo con poco dinero? Siga estos consejos

Cuidar casas, pagar el alojamiento con trabajo y hacer voluntariados.

Nuevas tendencias viajeras.

Por:  ANDREA VENTURA / LA NACIÓN DE ARGENTINA - GDA | 

 

Foto: Shutterstock

Informarse con todos los recursos posibles, como mapas y guías, es clave para optimizar los viajes.

Magali estuvo un año seguido viviendo en diferentes lugares del mundo sin pagar alojamiento. Angie trabajó en un hostal coreano a cambio de comida, y Gilda se alojó gratis en la casa de una familia de Valparaíso (Chile).

Aunque parezca una contradicción en una sociedad capitalista, cada vez es más fácil viajar sin pagar. O pagando poco o reduciendo mucho los gastos.

En palabras simples, es como el antiguo trueque, donde se intercambian productos y servicios, se comparten consumos, se paga directamente al proveedor, pero claro, actualizado a estos tiempos, donde el antiguo mercado se sustituyó por Internet, que funciona como plataforma fundamental para el encuentro entre las partes en diferentes comunidades virtuales.

Por ejemplo, alquilarle el auto a un viajero, la bicicleta e incluso la casa cuando no los usamos. O prestárselos a cambio de trabajo o intercambiarlos en vacaciones en simultáneo con otra familia. Compartir un viaje en auto y cocinar en casa para extranjeros, entre infinidad de propuestas, pero siempre con la premisa de que sea de un igual a otro igual y que las dos partes tengan un beneficio.

Y, por supuesto, con una página web mediante, que oficia de resguardo y que da confianza y seguridad para que la transacción sea exitosa. De alguna manera, es una vuelta también a las relaciones más humanas, a aprender a confiar en el otro y viajar de otra forma.

Una de las pioneras fue CouchSurfing, que desde hace más de 10 años reúne viajeros que buscan alojamiento con locales que les brindan de manera gratuita un espacio en su casa para dormir y disfrutar el intercambio cultural. Otras páginas destacadas son Airbnb, HomeAway, Uber, Blablacar, Sidecar, entre cientos que crecen como hongos silvestres en todas partes del planeta con propuestas cada vez más curiosas.

El mundo formal de los viajes mira este creciente sistema con malos ojos porque considera que es una competencia desleal.

Los prestadores de servicios de la economía colaborativa no pagan impuestos ni están sujetos a habilitaciones, no les pagan sueldos a empleados y demás requisitos, que ellos sí están obligados a cumplir.

Pero más allá de las controversias, cada vez más viajeros eligen algunas de las plataformas que ayudan a recorrer el mundo por mucho menos.

En muchos casos hay que suscribirse, cargar los datos personales, intereses, búsquedas y pagar una membresía anual (rondan entre 30 y 50 dólares por año). En otros es todo gratuito.

Interactuar con los locales es fundamental. Hará amigos y conseguirá trucos para disfrutar mejor los destinos.

 

 

Mi casa, tu casa

Gilda Selis es una de los 7 millones de usuarios de CouchSurfing, la red que conecta viajeros de bajo presupuesto con anfitriones hospitalarios que les hacen un lugar en la sala o en una habitación vacía. Gilda recibió a varios viajeros en su casa de La Plata (Argentina), entre ellos una lituana a la que llevó a los carnavales y a comer asado, y de la que aprendió mucho sobre un país al que prácticamente desconocía. También se alojó en una casa de Montevideo (Uruguay), en Valparaíso (Chile) para un Año Nuevo, y en Quito (Ecuador). Gente que no conocía, pero que la hizo sentir como de la familia.

“Algunos anfitriones te dan las llaves y se van todo el día, pero para mí lo interesante de este sistema es compartir, el intercambio cultural, conocer el lugar a través de un local, ir a sitios que no están en las guías turísticas”, cuenta.
Magali Vidoz también probó con el CouchSurfing, pero no era lo suyo.

No le gustó porque se considera bastante ermitaña. Hasta que una vez en Italia se le ocurrió cuidar una casa, buscó en Internet cómo sería el término en inglés hasta que dio con el house sitting. Que es como ser casero o cuidador de una casa, plantas y mascotas mientras los dueños se van de viaje. No se recibe sueldo, pero se disfruta la casa como propia.

Estuvo de casa en casa entre España, Bulgaria, Italia, Turquía, Francia y Nueva Zelanda, entre otros países. Resultado: cuidó 16 casas, 30 perros, 20 gatos, una lagartija y una tortuga. Hasta se podría decir que es una experta en el house sitting. Escribió una guía sobre cómo aprovechar este sistema y recomendaciones para otros viajeros en su blog www.caminomundos.com

“Cuidar casas te da la oportunidad de viajar de otra manera, es un turismo mucho más local, con la posibilidad de adecuarse al ritmo de una ciudad. En un momento te sientes como en tu casa, pero también es de mucha responsabilidad, porque hay que hacerse cargo de las mascotas, limpiar y cuidar que todo esté bien cuando lleguen los dueños”, explica.

Como buena viajera serial, Magali también probó el carpooling, que es compartir auto, en varios trayectos por Europa, incluso en un viaje de Bariloche a Buenos Aires. El conductor gana en compañía y en el pago de una colaboración, y al viajero le cuesta menos que un pasaje en bus. Matías Callone también encontró en el house sitting la manera de viajar: recorrió Nueva Zelanda en cinco meses y cuatro casas.

“Fue una experiencia muy positiva, los dueños hasta me dejaban el auto a disposición y una lista de excursiones para hacer. Como me escribieron buenas críticas en la página www.kiwihousesitters.co.nz, donde subí mi perfil, conseguí las casas de manera encadenada y en poco tiempo”, recuerda.

Pan y trabajo

Otra de las modalidades que aporta la economía colaborativa en el mundo de los viajes es la de trabajar a cambio de alojamiento y comida en el destino que se quiere visitar. Hay páginas web como helpx.net, Workaway y Wwoof (trabajo en granjas orgánicas) para buscar, pero también se puede hacer de manera casera, como Angie D’Errico, una bloguera de viaje (titinroundtheworld.com) que trabajó en un hostal de Corea durante 10 meses a cambio de alojamiento y comida.

Escribió mails a más de 100 hostales hasta que en uno aceptaron su propuesta. “Los trabajos a cambio de alojamiento y comida consisten, generalmente, en 4 horas por día, con un día libre. Lo bueno de este sistema es que suele ser flexible.

No es un trabajo con un horario fijo pactado, siempre se puede charlar con los dueños. Además, como es trabajo voluntario, sin intercambio monetario, no se necesita visa especial”, dice Angie, desde Australia.

Juan Caldaroni y Daniela Elías, autores del blog marcandoelpolo.com, hace seis años que están viajando y probaron varios sistemas para poder seguir por el mundo, con la premisa de confiar en la gente, fundamental en estos tratos de persona a persona.

“Para nosotros probar CouchSurfing fue un antes y un después. Nos permitió conocer un montón de cosas. Tuvimos más de 90 experiencias, y algunas fueron mejor que otras, obviamente. Nos recibieron en casas de la India, Irán y China, entre otros países”. También trabajaron en hostales y en plantaciones en Nueva Zelanda a cambio de comida y alojamiento.

Ramiro Ramírez les saca el jugo a los beneficios de la economía colaborativa. Usó CouchSurfing, hizo carpooling y cuidó casas por el mundo. Hace tres años que no paga por alquiler o alojamiento en los lugares que visita. Y siempre que tiene la opción elige hacer dedo en la ruta o compartir un auto por tramos. Desde República Checa reflexiona: “La mayor ventaja no es lo que uno se ahorra en dinero, sino lo que cambia en tu forma de ver las relaciones. Cuando quitas el intercambio de dinero del medio, lo que queda son las relaciones humanas. De alguna manera te obliga a abrirte, a relacionarte con el otro en un nivel más profundo”.

Comer en los mercados locales es clave para ahorrar dinero en los viajes.

En los mercados locales

Comunidades que unen viajeros

Alojamiento gratuito. Varias web reúnen anfitriones hospitalarios con viajeros de bajo presupuesto que se instalan en la casa por unos días. Cada una tiene una modalidad. En algunas se juntan puntos por recibir viajeros para luego canjearlos por noches en otras casas. CouchSurfing fue la primera, pero hay otras como Bewelcome.org, HospitalityClub.org, GlobalFreeloaders.com y Cosmopolit Home. Y para ciclistas, warmshowers.org
House sitting. La propuesta es cuidar casas y mascotas a cambio de alojamiento. Se usa para estadías de un mes en adelante. Está más desarrollado en Europa, Nueva Zelanda y Australia. Se pueden buscar propiedades y cargar el perfil de cada uno en trustedhousesitters.com, housecarers.com y mindmyhouse.com
Alojamiento a cambio de trabajo. Hay varias opciones para trabajar como voluntarios (sin sueldo) a cambio de alojamiento y comida, como plantaciones orgánicas, hosteles y hasta veleros que dan la vuelta al mundo. Se puede usar HelpX, Wwoof y Workaway.
Intercambio de casas. Suele realizarse en simultáneo. Por ejemplo, una familia de Buenos Aires le deja su casa a otra de París y viceversa. Tienen que coincidir las fechas y los destinos buscados. Se puede buscar en homeforexchange.com, www.intercambiocasas.com, homeforhome.com
Comer con locales. Permite a los viajeros comer comida casera en casas de locales. En muchos casos postean fechas y menú, y suelen cobrar por el servicio. Se puede chequear Eatwith. Eatwhitalocal y Colunching. Comparto Plato, Meal Sharing.
Autos. En el rubro de traslados hay varias opciones de carpooling, para compartir auto cuando coincide el destino de dos viajeros y pagarle al conductor una suma acordada. Se puede consultar en Uber, tripda.com.ar y carpoolear.com.ar
En carpa. Campinmy garden conecta a acampantes con personas que tienen espacio en el jardín y que por una pequeña suma les dejan instalar la carpa. Especial para viajes por Reino Unido y Europa.

ANDREA VENTURA
LA NACIÓN DE ARGENTINA - GDA


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