Que Hacer Cuando Su coche ha sido retirado del mercado

¿Sabes cómo utilizar los antiniebla? Toma nota...

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Cuándo poner las luces antiniebla se ha convertido en una de las dudas más frecuentes entre los conductores, porque, aunque no es difícil, tampoco resulta tan sencillo como parece.

Es probable que en estos días preprimaverales te topes con bancos de niebla. Conducir con niebla no es difícil; basta con tener más precaución y ceñirte a las normas de circulación.

Pero otra cosa es la utilización de las luces antiniebla. Hace décadas, los grupos ópticos traseros crecieron para siempre con el objetivo de albergar de forma obligatoria nuevos pilotos: los de marcha atrás y los antiniebla. En este segundo caso, se trataba de incluir en la propia cadena de montaje un piloto rojo (en el lado izquierdo o en el centro) o dos, (uno a cada lado), con un brillo más intenso que los de posición, para ser visto en la adversidad. Todavía hoy, ese alto poder lumínico es, precisamente, su mejor virtud y su mayor problema, todo un arma de doble filo cuando muchos conductores desconocen cuándo poner las luces antiniebla traseras o las utiliza de forma incorrecta.

El caso es que los antiniebla sirven para señalar la posición del vehículo, pero en condiciones normales su utilización deslumbra a los vehículos que circulan por detrás. Es más, en caso de retención inesperada, las luces de freno no destacarán mucho sobre las antiniebla, por lo que llevar puestas estas últimas sin necesidad podría provocar una colisión por alcance.

 

Cuando poner luces antiniebla

 

¿Cuándo se utilizan los antiniebla?

Como puedes ver en el recuadro de arriba, el uso de las antiniebla delanteras y traseras está regulado por el Código de Circulación. Para recordarlo, puedes resumirlo así:

Las antiniebla delanteras: como no es obligatorio instalarlas en el coche, su uso tampoco puede ser una exigencia. Si las tienes, puedes ponerlas para iluminar mejor los bordes de la vía cuando haya lluvia, niebla, nieve o polvo según el recuadro. Sin estos factores, solo puedes usarlas en una sucesión señalizada de curvas en carreteras denominadas 'estrechas' (de menos de 6,5 metros de anchura).

Las antiniebla traseras: son tan potentes que no se pueden encender a la ligera, sino cuando la situación sea crítica. Y, de la misma manera, ¡abstente si puedes deslumbrar!

Cómo conducir con baja visibilidad
    
 

En invierno tenemos muy pocas horas de luz al día y para conducir con baja visibilidad es necesario tomar una serie de medidas. ¡Sigue leyendo!

Llevar el alumbrado reglamentario es fundamental, pero aprender a conducir con baja visibilidad, también. Durante el invierno,  los días son más cortos, hay niebla o nieve. Estas circunstancias afectan considerablemente al principio de ver y ser vistos en la conducción.

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Por ello, es muy importante saber qué hacer cuando la visibilidad en el coche no es buena. En primer lugar, limpia el parabrisas (aquí tienes unos consejos para quitar el hielo del coche).

Si quieres que la visibilidad en el coche sea óptima, no emplees las luces largas o de carretera con lluvia muy intensa, niebla, nieve o granizo, porque se formará ante tus ojos una especie de pared de gotitas de agua solidificada que te deslumbrará y te impedirá ver más allá de ella. Para ser visto, controla que todas las lámparas funcionan y lleva un juego de repuesto tal y como marca la ley, con las herramientas necesarias para su sustitución.

Además, no te olvides de revisar estos elementos:

1. No deslumbres: Cada copo de nieve dispersa un poco la luz. Lleva los faros bien reglados.

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2. Limpieza: no te olvides de limpiar los faros de nieve y hielo para ver mejor sin deslumbrar.

3. Riesgo de multas: si el hielo tapa totalmente una placa obligatoria (la L, por ejemplo) o te falta alguna bombilla, pueden multarte.

La visibilidad que tengas dependerá mucho también de si conduces de día o de noche, pero circular con seguridad es importante independientemente de la hora que sea. Antes de arrancar, quítate el abrigo para que el cinturón te agarre mejor y no tengas exceso de calor en marcha.

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Una vez que el coche empiece a moverse, no bajes la guardia porque justo en ese momento comienzan las situaciones más comprometidas para la seguridad. Como norma general, maneja tu coche suavemente, emplea relaciones largas (incluso cuando el motor ya haya alcanzado la temperatura óptima) y pisa el pedal de freno sólo cuando la reducción de marchas no aminore lo suficiente la velocidad del vehículo o cuando quieras detenerte por completo. Presta especial atención a:

- Bordes helados: trata de no pisarlos ni pararte en ellos, porque son muy traicioneros.

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- Distancia de seguridad: auméntala para que puedas retener el vehículo reduciendo marchas.

- Niebla leve: usa sólo las luces específicas delanteras.

- Sol de frente: es aún más deslumbrante si el parabrisas tiene restos de nieve o gotitas de agua. Aunque salgas de casa cuando aún es de noche, no olvides llevar las gafas de sol para luego.

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- Balsas de agua: se acumulan en los márgenes del asfalto y provocan peligrosas pérdidas de adherencia.

- Lavaparabrisas: trata de no usarlos a alta velocidad ni con temperaturas bajas.

- Calefacción: no arranques con ella (ponla a los pocos segundos) para no dañar la batería; no lleves guantes: el volante puede escurrirse.

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