Artículos sobre el amor, la amistad, parejas y las emociones de la vida

El invento de la convivencia

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El Invento de la Convivencia

                               convivencia-pareja


Fuente: Enciclopedia de la Psicología capítulo 5 tomo 1
Editorial: OCEANO

 
A la vista de cómo funciona la pareja hoy en día, no creo que nadie se atreva a afirmar que, es el invento perfecto. Convivir es difícil, porque el ser humano es complejo y variable. Mantener el equilibrio entre nuestras emociones y nuestra razón nos roba cada día muchas energías. Nosotros mismos no nos entendemos muchas veces, así que pretender entender a nuestros semejantes, por muy cercanos que sean, puede resultarnos maravilloso a veces, y fuente de sufrimiento e impotencia otras. En la época que nos ha tocado vivir, los modelos a imitar son contradictorios. Nuestros padres y las generaciones mayores aún responde a un reparto tradicional de roles que ya no se ajustan a las necesidades de hoy. Los modelos jóvenes pecan a menudo de un exceso de estrés, de competitividad y se ven sujetos a presiones económicas que los hace volubles e inestables, se cumplen tópicos, se habla de feminismo como de algo ya agotado y lo cierto es que la pareja sobrevive porque no se conoce algo mejor.
Hombres y mujeres pretenden un equilibrio igualitario, en el que se repartan las responsabilidades y tareas por igual, pero la innegable diferencia biológica, incómoda para esta sociedad,  cuestiona toda esa teoría y hace de la maternidad un nido de problemas que parece enfrentar a ambos sexos. Las generaciones de hoy, a caballo entre el modelo tradicional paterno y el modelo igualitario teórico que no acaba de encontrar el equilibrio ideal, son felices a su modo, porque estos son sus tiempos y ésta es su vida. No podemos parar el mundo para dedicarnos a pensar y organizar las cosas a fin de que funcione de otra manera.
Por ello, lo mejor es aprovechar todas las ventajas y aprender las habilidades que nos permitan hacer frente a las dificultades en mejores condiciones.

Algo que aprender para convivir mejor

Cuando más se idealiza la convivencia, cuanto menos realistas y responsables son nuestras expectativas, más probabilidad de problemas existe. La alternativa no es dar nada por supuesto. Estar dispuestos a asumir la responsabilidad de proponer, pedir, negociar, dialogar, comprender, y tolerar. Pero también proponerse pasarlo bien, disfrutar y divertirse en un equilibrio que se consigue a pulso día a día. La autoestima de la persona que se responsabiliza de poner los medios para conseguir sus fines suele ser más alta que la de los soñadores, que esperan que el mundo les rinda pleitesía.
Así pues, se  debe mirar la convivencia como otra carrera en la que hay mucho que aprender y en la que se han de aprobar numerosos exámenes, pero en la que se avanza mucho, se disfruta y se celebran fiestas de fin de curso. Nadie ha nacido enseñado para convivir y ése suele ser el gran error: suponer que el amor lo cubrirá todo, que si hay amor no se necesita nada más. El amor pone el sentimiento y la motivación, pero por si solo no basta. Existe muchos mitos, además de éste sobre el amor, que marca las expectativas de las personas: suponer que el amor está determinado por el destino; imaginar que la persona que nos ama debe adivinar nuestros deseos y estados anímicos sin necesidad de comunicarlos; creer que la pareja que se ama nunca discute; esperar que no haya ningún secreto entre ambos y que la sinceridad sea absoluta, para bien o para mal; considerar que los problemas sexuales son un síntoma de que no se ama realmente; pensar que la pareja que se ama no necesita a nadie más, pues se basta el uno al otro.
Los jóvenes enamorados tienden a idealizar y a creer en aquel final de cuentos que dice “se casaron y fueron felices”. Pero la realidad es que la vida en pareja encierra amor y odio, momentos buenos y malos, encuentros y desencuentros, comprensión e incomprensión, compañía y a veces también soledad…

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Los estados afectivos

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Los estados afectivos.

                                                              estados-afectivos
                                                                 Pintura del siglo XVIII titulada Charlotte duVal D' Oghes

Autor: Enciclopedia de la Psicología. Cap 5 “EL AMOR Y LOS AMORES”
Editorial: OCEANO.
 
 
La afectividad, la capacidad de experimentar sentimientos y emociones es una característica esencialmente humana. El afecto limita e influye en nuestra capacidad racional, de tal modo que la historia de todo hombre y toda mujer es la historia de su lucha por equilibrar lo racional y lo emocional en cada circunstancia vital. Ya en el siglo XVIII, Blaise Pascal nos legó la célebre frase: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”.

Pensadores, filósofos, escritores, psicólogos y profesionales de todas las ciencias  y artes han intentado definir  el fenómeno del amor. Hay descripciones de todo tipo, desde las visiones idealistas de los escritores románticos, pasando por las crudas y escépticas afirmaciones de los existencialistas, hasta las imágenes supuestamente objetivas que surgen del intento científico de medir las emociones a través del nivel de ciertas sustancias en la sangre. Cada generación está influida por determinados conocimientos y, aunque los sentimientos permanecen parecidos a través de los siglos, su descripción va cambiando. Por ello si queremos comprender este fenómeno es conveniente primero diferenciar todos esos términos que utilizan cotidianamente para hablar del amor: pasión, emoción, sentimiento, y humor.
Los sentimientos son estados afectivos estables y duraderos, de poca intensidad y no comportan una activación fisiológica. Entre ellos se encuentra la alegría, la tristeza, la satisfacción…
Las emociones son estados afectivos intensos, breves y pasajeros, que siempre comportan una activación fisiológica, como por ejemplo la tensión, el rubor, el llanto o la taquicardia. Son emociones el miedo, la rabia, la angustia, el entusiasmo, la exaltación…
Las pasiones son estados afectivos fuertemente intelectualizados. Se les atribuye la intensidad de las emociones y la duración de los sentimientos. Una pasión es una elaboración intelectual con una alta carga de componente emocional. Puede despertar pasiones la pintura, el fútbol, o cualquier tema o actividad  cuya presencia vivamos con fervor.

El humor a diferencia de los anteriores, no es un estado afectivo, sino una disposición afectiva, relativamente estable y persistente. También se le denomina estado de ánimo y es capaz de teñir intensamente las vivencias del individuo. El estado de ánimo puedes estar influido por las variaciones estacionales (“la tristeza de un día gris”, “la alegría exultante de un día soleado”), pero sobre todo por determinadas circunstancias ambientales, de la biografía del individuo y de las dimensiones y factores de su personalidad. En resumen, el estado de ánimo presenta una notable ambivalencia: por una parte puede ser relativamente duradero, anclado en la “forma de ser” normal de cada individuo (animoso, dinámico, y activo o, en cambio persistente y pasivo…) pero sometido a las mareas ondulantes de las variables psicosociales.

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Por qué la felicidad es una habilidad que debemos trabajar diariamente

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Artículo por Montserrat Miranda

Soy licenciada en Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Chile, y me gusta leer, escribir y pintar en acuarela. Cuando niña viví en la Antártica, siendo mi experiencia de vida favorita. Me encantan las personas positivas, que me enseñan nuevas formas de vivir y pensar.
 

“No existe un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino” – Gautama Buddha

¿Cómo puedo ser feliz? Estoy segura que esta pregunta va y viene constantemente en cada una de nuestras vidas. Muchas veces nos sentimos perdidos, sin un propósito claro, y esto nos lleva inevitablemente a cuestionarnos, a dejarnos caer, porque en muchos casos nos faltan las energías para seguir adelante con optimismo. Es en esos momentos que buscamos entender qué es la felicidad, y por qué es tan difícil alcanzarla.

Todos queremos ser felices en la vida, y entendemos esto como el GRAN propósito al que podemos aspirar. Pero, ¿trabajamos por ser más felices con acciones concretas a diario?. El psicólogo estadounidense Shawn Achor, líder en la Psicología Positiva, director general de Goodthink Inc., y autor del libro “La felicidad como ventaja”, nos explica que en la actualidad, preferimos fijarnos constantemente en pensamientos negativos, más que en los positivos. Esto afecta nuestra manera de conducirnos diariamente en nuestras relaciones personales y trabajo, entre muchos otros aspectos. La Psicología positiva propone todo lo contrario: dejar de desear una cosa tras otra sin valorar los logros presentes, por pequeños que sean, para así enfocarnos en las cosas por las que podemos sentirnos agradecidos.

Anchor propone entonces una rutina diaria para ser más felices: 

1. 3 gratitudes diarias

2. Anotar una experiencia positiva

3. Ejercicios

4. Meditación

5. Actos de bondad

Es cierto que hoy en día se hace cada vez más difícil dejar de lado todas las cosas que nos afectan negativamente para poner en práctica ciertos hábitos que nos ayuden a ser más felices. Ya sea por falta de tiempo o fuerza, tendemos a pensar que la felicidad solo dura unos momentos, y que sea lo que sea que hagamos, va a desaparecer después de un tiempo. Esto es verdad cuando no vivimos de manera consciente nuestro presente; cuando no somos capaces de sentirnos agradecidos de las cosas pequeñas que nos van sucediendo, como cuando un extraño es amable sin ninguna razón específica, cuando vemos una linda película, cuando reímos con amigos y/o familia, etc.


@aaannnna

El verdadera desafío de ser felices es buscar la felicidad diariamente no como un fin, sino como un camino que se vive y construye día a día. De la misma manera que practicamos un deporte, estudiamos para exámenes difíciles, o dedicamos tiempo para cultivar nuestras relaciones de pareja, debemos ejercitar el hábito de la felicidad, con mucho esfuerzo, paciencia, y sobretodo, gratitud.

Artículo de http://www.upsocl.com/



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