Artículos sobre el amor, la amistad, parejas y las emociones de la vida

La emociones positivas y como aumentarlas

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Andrey Artykov / Getty Images

Según Barbara Fredrickson, una de las principales investigadoras de las emociones positivas, este tipo de emociones ensanchan nuestra mente y nuestra visión, ampliando nuestros horizontes y haciendo posible que veamos una amplia gama de posibilidades y formas diferentes de actuación, mientras que las emociones negativas nos suelen empujar a actuar de modos más determinados (por ejemplo, el miedo nos empuja a huir, la ira a atacar, etc.).

Esto hace que estemos más dispuestos a explorar tanto el mundo que nos rodea como las nuevas ideas.

Las emociones positivas nos ayudan también a estar más orientados hacia otras personas, aumentar nuestras redes de apoyo social y mejorar nuestras relaciones. Las emociones positivas nos permiten reírnos y divertirnos con los demás, amar a otras personas y unirnos a ellos para explorar el mundo, crear cosas nuevas y mejorar nuestras vidas.

En el pasado se pensaba que las emociones negativas eran más importantes que las positivas porque nos ayudan a protegernos de amenazas, defendernos o librarnos de experiencias negativas. En cambio, en la actualidad está claro que las emociones positivas tienen una utilidad muy importante.

Las emociones positivas incluyen emociones como el amor, la gratitud, la esperanza, la alegría, el orgullo, a inspiración, la curiosidad o la serenidad, entre otras. Ellas nos ayudan a tener más éxito en la vida, ya sea a nivel de relaciones, trabajo, salud, dinero, etc. Según las investigaciones que Fredrickson ha realizado durante varias décadas, las emociones positivas amplían el alcance de nuestra atención, nos hacen absorber más información, ver más conexiones entre las cosas y ser más creativos.

Además, nos permiten ver la escena completa en toda su amplitud en vez de ver solo los detalles (al contrario que las emociones negativas), nos vuelven más generosos y nos hacen pensar más en términos de “nosotros” en vez de “yo”. En definitiva, nos llevan a tener vidas mejores y ser mejores personas.

El sesgo de la negatividad

Ignorar una emoción negativa puede tener un resultado catastrófico inmediato para cualquier especie (por ejemplo, no tener miedo a un depredador puede suponer la muerte) mientras que ignorar las emociones positivas no tiene unas consecuencias tan negativas a corto plazo. Por tanto, no es raro que las respuestas a las amenazas y a las cosas desagradables sean más intensas, rápidas y difíciles de inhibir que las respuestas a las oportunidades y las cosas placenteras.

Por este motivo, tenemos tendencia a ver antes lo negativo y a reaccionar con más fuerza cuando aparece. Así, nos damos cuenta en seguida del más mínimo signo de enfermedad y apenas somos conscientes de nuestra excelente salud cuando la tenemos.

La relación entre positividad y negatividad

La relación que existe entre el número de emociones positivas y negativas que experimentamos es tan importante que puede incluso decirnos si una persona está destruyéndose o creciendo. Para poder crecer, es necesario experimentar tres emociones positivas por cada emoción negativa. Dado que el cuerpo responde con más intensidad a las emociones negativas, necesitamos, por término medio,  tres emociones positivas para contrarrestar el efecto de una emoción negativa. Por desgracia, según los estudios de Fredrickson, la mayoría de las personas tiene una relación de dos emociones positivas por cada emoción negativa y en muchos casos esta relación es incluso peor. El exceso de emociones negativas hace que las personas se vayan consumiendo.
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La motivación-las causas de la conducta

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La Motivación
Las Causas de la conducta

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             Fuente: Enciclopedia de la Psicología. Cap 6 “LA MOTIVACIÓN”
             Editorial: OCEANO.

 
Por lo general, cada vez que procuramos entender o explicar un aspecto del mundo circundante, indicamos sus causas. Si observamos alguna actividad, tendemos a querer saber a qué se debe y con el tiempo aprendemos a aceptar explicaciones como las siguientes: “el viento mueve las nubes”, “la gasolina suministra la energía necesaria para que un automóvil funcione” o la pelota se mueve porque ha sido impulsada por un pie o una mano”. La imparable curiosidad humana se hace más patente cuando tratarnos de explicarnos las acciones personales.  Surge a menudo en la conversación cotidiana la pregunta “¿qué lo motivo a hacer eso?” que es lo mismo que decir “¿Cuál fue la causa de que usted hiciera tal cosa o tal otra?” las explicaciones de la conducta se han ajustado a esta pauta y el termino motivación deriva del verbo latino movere, que significa “mover”, o sea, el modo de acción para conseguir algo. La motivación es una necesidad o un deseo que dinamiza la conducta, dirigiéndola hacia una meta.
Una joven hermosa sentada sola en una fiesta. Un chico recorre toda la multitud de gente con dos copas y se acerca para hablarle. ¿Por qué lo hace? Un grupo de niños espera en una larga fila para entrar en un cine donde exhiben la última película de moda de la factoría Disney o del incombustible Superman.  Los niños brincan, hablan a gritos y no paran unos momentos quietos. ¿Por qué se portan así? Una mañana luminosa de primavera, un estudiante de bachillerato se dirige al colegio.  De pronto decide dar la vuelta y se encamina a una tienda, donde pasa parte de la mañana oyendo discos y analizando juegos en la computadora.  ¿Por qué decidió faltar a clase? En el periódico  leemos la terrible noticia del asesinato de una mujer; su marido se ha confesado culpable por considerar que le era infiel. ¿Por qué se vengó de una forma tan atroz? Contestar esta y otras preguntas supone mezclar muchos conceptos. Es probable que asociemos motivación con emoción. Así, un fuerte impulso sexual o afectivo motivó al joven; los niños estaban ansiosos por ver la película y sentían una fuerte emoción; el estudiante faltó a la escuela porque le gusta más ir de compras que estudiar; el motivo que tuvo el marido para matar a su esposa fue una reacción emocional marcada por los celos y la ira. Si bien semejantes explicaciones gozan del favor popular, sólo reflejan una parte de la realidad. Desde el “instinto básico” a la conducta abierta se recorren muchos caminos, marcados por los impulsos primarios (lo que se ha dado en llamar instinto) y jalonados por muy diversos matices: el aprendizaje, los imperativos fisiológicos, la necesidad de explorar y dominar el ambiente, la búsqueda de éxito en los diversos comportamientos que marca nuestra vida, la propia ansiedad como activadora pero también bloqueadora de la motivación y las diversas dimensiones de la personalidad de cada individuo que pueda marcar indefectiblemente la forma de motivarse en cada uno.
Para explicar la motivación no bastan la física y la química. Si alguien se propone escalar una montaña o alcanzar un objetivo es porque hay diversos factores que ponen en marcha “el motor”: el aprendizaje, la personalidad, los castigos, los incentivos y otros.
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¿Quiere viajar por el mundo con poco dinero?

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¿Quiere viajar por el mundo con poco dinero? Siga estos consejos

Cuidar casas, pagar el alojamiento con trabajo y hacer voluntariados.

Nuevas tendencias viajeras.

Por:  ANDREA VENTURA / LA NACIÓN DE ARGENTINA - GDA | 

 

Foto: Shutterstock

Informarse con todos los recursos posibles, como mapas y guías, es clave para optimizar los viajes.

Magali estuvo un año seguido viviendo en diferentes lugares del mundo sin pagar alojamiento. Angie trabajó en un hostal coreano a cambio de comida, y Gilda se alojó gratis en la casa de una familia de Valparaíso (Chile).

Aunque parezca una contradicción en una sociedad capitalista, cada vez es más fácil viajar sin pagar. O pagando poco o reduciendo mucho los gastos.

En palabras simples, es como el antiguo trueque, donde se intercambian productos y servicios, se comparten consumos, se paga directamente al proveedor, pero claro, actualizado a estos tiempos, donde el antiguo mercado se sustituyó por Internet, que funciona como plataforma fundamental para el encuentro entre las partes en diferentes comunidades virtuales.

Por ejemplo, alquilarle el auto a un viajero, la bicicleta e incluso la casa cuando no los usamos. O prestárselos a cambio de trabajo o intercambiarlos en vacaciones en simultáneo con otra familia. Compartir un viaje en auto y cocinar en casa para extranjeros, entre infinidad de propuestas, pero siempre con la premisa de que sea de un igual a otro igual y que las dos partes tengan un beneficio.

Y, por supuesto, con una página web mediante, que oficia de resguardo y que da confianza y seguridad para que la transacción sea exitosa. De alguna manera, es una vuelta también a las relaciones más humanas, a aprender a confiar en el otro y viajar de otra forma.

Una de las pioneras fue CouchSurfing, que desde hace más de 10 años reúne viajeros que buscan alojamiento con locales que les brindan de manera gratuita un espacio en su casa para dormir y disfrutar el intercambio cultural. Otras páginas destacadas son Airbnb, HomeAway, Uber, Blablacar, Sidecar, entre cientos que crecen como hongos silvestres en todas partes del planeta con propuestas cada vez más curiosas.

El mundo formal de los viajes mira este creciente sistema con malos ojos porque considera que es una competencia desleal.

Los prestadores de servicios de la economía colaborativa no pagan impuestos ni están sujetos a habilitaciones, no les pagan sueldos a empleados y demás requisitos, que ellos sí están obligados a cumplir.

Pero más allá de las controversias, cada vez más viajeros eligen algunas de las plataformas que ayudan a recorrer el mundo por mucho menos.

En muchos casos hay que suscribirse, cargar los datos personales, intereses, búsquedas y pagar una membresía anual (rondan entre 30 y 50 dólares por año). En otros es todo gratuito.

Interactuar con los locales es fundamental. Hará amigos y conseguirá trucos para disfrutar mejor los destinos.

 

 

Mi casa, tu casa

Gilda Selis es una de los 7 millones de usuarios de CouchSurfing, la red que conecta viajeros de bajo presupuesto con anfitriones hospitalarios que les hacen un lugar en la sala o en una habitación vacía. Gilda recibió a varios viajeros en su casa de La Plata (Argentina), entre ellos una lituana a la que llevó a los carnavales y a comer asado, y de la que aprendió mucho sobre un país al que prácticamente desconocía. También se alojó en una casa de Montevideo (Uruguay), en Valparaíso (Chile) para un Año Nuevo, y en Quito (Ecuador). Gente que no conocía, pero que la hizo sentir como de la familia.

“Algunos anfitriones te dan las llaves y se van todo el día, pero para mí lo interesante de este sistema es compartir, el intercambio cultural, conocer el lugar a través de un local, ir a sitios que no están en las guías turísticas”, cuenta.
Magali Vidoz también probó con el CouchSurfing, pero no era lo suyo.

No le gustó porque se considera bastante ermitaña. Hasta que una vez en Italia se le ocurrió cuidar una casa, buscó en Internet cómo sería el término en inglés hasta que dio con el house sitting. Que es como ser casero o cuidador de una casa, plantas y mascotas mientras los dueños se van de viaje. No se recibe sueldo, pero se disfruta la casa como propia.

Estuvo de casa en casa entre España, Bulgaria, Italia, Turquía, Francia y Nueva Zelanda, entre otros países. Resultado: cuidó 16 casas, 30 perros, 20 gatos, una lagartija y una tortuga. Hasta se podría decir que es una experta en el house sitting. Escribió una guía sobre cómo aprovechar este sistema y recomendaciones para otros viajeros en su blog www.caminomundos.com

“Cuidar casas te da la oportunidad de viajar de otra manera, es un turismo mucho más local, con la posibilidad de adecuarse al ritmo de una ciudad. En un momento te sientes como en tu casa, pero también es de mucha responsabilidad, porque hay que hacerse cargo de las mascotas, limpiar y cuidar que todo esté bien cuando lleguen los dueños”, explica.

Como buena viajera serial, Magali también probó el carpooling, que es compartir auto, en varios trayectos por Europa, incluso en un viaje de Bariloche a Buenos Aires. El conductor gana en compañía y en el pago de una colaboración, y al viajero le cuesta menos que un pasaje en bus. Matías Callone también encontró en el house sitting la manera de viajar: recorrió Nueva Zelanda en cinco meses y cuatro casas.

“Fue una experiencia muy positiva, los dueños hasta me dejaban el auto a disposición y una lista de excursiones para hacer. Como me escribieron buenas críticas en la página www.kiwihousesitters.co.nz, donde subí mi perfil, conseguí las casas de manera encadenada y en poco tiempo”, recuerda.

Pan y trabajo

Otra de las modalidades que aporta la economía colaborativa en el mundo de los viajes es la de trabajar a cambio de alojamiento y comida en el destino que se quiere visitar. Hay páginas web como helpx.net, Workaway y Wwoof (trabajo en granjas orgánicas) para buscar, pero también se puede hacer de manera casera, como Angie D’Errico, una bloguera de viaje (titinroundtheworld.com) que trabajó en un hostal de Corea durante 10 meses a cambio de alojamiento y comida.

Escribió mails a más de 100 hostales hasta que en uno aceptaron su propuesta. “Los trabajos a cambio de alojamiento y comida consisten, generalmente, en 4 horas por día, con un día libre. Lo bueno de este sistema es que suele ser flexible.

No es un trabajo con un horario fijo pactado, siempre se puede charlar con los dueños. Además, como es trabajo voluntario, sin intercambio monetario, no se necesita visa especial”, dice Angie, desde Australia.

Juan Caldaroni y Daniela Elías, autores del blog marcandoelpolo.com, hace seis años que están viajando y probaron varios sistemas para poder seguir por el mundo, con la premisa de confiar en la gente, fundamental en estos tratos de persona a persona.

“Para nosotros probar CouchSurfing fue un antes y un después. Nos permitió conocer un montón de cosas. Tuvimos más de 90 experiencias, y algunas fueron mejor que otras, obviamente. Nos recibieron en casas de la India, Irán y China, entre otros países”. También trabajaron en hostales y en plantaciones en Nueva Zelanda a cambio de comida y alojamiento.

Ramiro Ramírez les saca el jugo a los beneficios de la economía colaborativa. Usó CouchSurfing, hizo carpooling y cuidó casas por el mundo. Hace tres años que no paga por alquiler o alojamiento en los lugares que visita. Y siempre que tiene la opción elige hacer dedo en la ruta o compartir un auto por tramos. Desde República Checa reflexiona: “La mayor ventaja no es lo que uno se ahorra en dinero, sino lo que cambia en tu forma de ver las relaciones. Cuando quitas el intercambio de dinero del medio, lo que queda son las relaciones humanas. De alguna manera te obliga a abrirte, a relacionarte con el otro en un nivel más profundo”.

Comer en los mercados locales es clave para ahorrar dinero en los viajes.

En los mercados locales

Comunidades que unen viajeros

Alojamiento gratuito. Varias web reúnen anfitriones hospitalarios con viajeros de bajo presupuesto que se instalan en la casa por unos días. Cada una tiene una modalidad. En algunas se juntan puntos por recibir viajeros para luego canjearlos por noches en otras casas. CouchSurfing fue la primera, pero hay otras como Bewelcome.org, HospitalityClub.org, GlobalFreeloaders.com y Cosmopolit Home. Y para ciclistas, warmshowers.org
House sitting. La propuesta es cuidar casas y mascotas a cambio de alojamiento. Se usa para estadías de un mes en adelante. Está más desarrollado en Europa, Nueva Zelanda y Australia. Se pueden buscar propiedades y cargar el perfil de cada uno en trustedhousesitters.com, housecarers.com y mindmyhouse.com
Alojamiento a cambio de trabajo. Hay varias opciones para trabajar como voluntarios (sin sueldo) a cambio de alojamiento y comida, como plantaciones orgánicas, hosteles y hasta veleros que dan la vuelta al mundo. Se puede usar HelpX, Wwoof y Workaway.
Intercambio de casas. Suele realizarse en simultáneo. Por ejemplo, una familia de Buenos Aires le deja su casa a otra de París y viceversa. Tienen que coincidir las fechas y los destinos buscados. Se puede buscar en homeforexchange.com, www.intercambiocasas.com, homeforhome.com
Comer con locales. Permite a los viajeros comer comida casera en casas de locales. En muchos casos postean fechas y menú, y suelen cobrar por el servicio. Se puede chequear Eatwith. Eatwhitalocal y Colunching. Comparto Plato, Meal Sharing.
Autos. En el rubro de traslados hay varias opciones de carpooling, para compartir auto cuando coincide el destino de dos viajeros y pagarle al conductor una suma acordada. Se puede consultar en Uber, tripda.com.ar y carpoolear.com.ar
En carpa. Campinmy garden conecta a acampantes con personas que tienen espacio en el jardín y que por una pequeña suma les dejan instalar la carpa. Especial para viajes por Reino Unido y Europa.

ANDREA VENTURA
LA NACIÓN DE ARGENTINA - GDA


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