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Besar. Origen y significado del beso

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                                                                                           mgs / Getty Images

El beso en la boca es una de las principales características del amor romántico en las culturas occidentales pero no es una práctica extendida en todo el mundo. Según un estudio realizado en 168 sociedades (publicado en la revista American Anthropologist en 2015), menos de la mitad usan este tipo de beso en sus relaciones. De hecho, hay culturas que lo consideran repulsivo, lo cual no es del todo extraño si tenemos en cuenta que un beso en la boca usando la lengua puede transmitir unos 80 millones de bacterias, además de contagiar enfermedades.

¿Un invento de las mujeres?

Según las investigaciones, parece ser que las mujeres obtienen información importante de la persona a la que besan, de modo que usan el beso como un modo de probar si están ante un buen candidato o no. De hecho, muchas mujeres renunciarán a seguir adelante con una relación después del primer beso si éste no les resulta lo bastante satisfactorio.

 

El beso en la boca es típico de las culturas más avanzadas y desarrolladas, mientras que las personas que viven en tribus son las que menos probabilidades tienen de besarse. Esto se debe a que en las culturas más desarrolladas el papel de la mujer es más igualitario, tienen más autonomía e independencia y deciden por sí mismas a quién desean tener como pareja sexual.

¿Qué hay en un beso?

¿Qué es lo que sabe exactamente una mujer a través de un beso? Según una investigación, el beso produce cambios en las ondas cerebrales (medidas mediante un electroencefalograma) hasta el punto de permitir a los investigadores conocer la calidad del beso. El grado de sincronización entre los cerebros de dos personas que se están besando, está relacionado con al grado de satisfacción que dicen sentir al besarse (la calidad del beso).

Según  Viktor Müller, uno de los autores del estudio, “besarse sincroniza nuestros cerebros para producir un estado que nos lleva a entendernos mejor el uno al otro o para alcanzar el estado de ánimo adecuado para una conducta orientada a la pareja”.

Otros estudios parecen indicar que las mujeres captan feromonas e información genética que podría ayudarles a tomar una decisión respecto a si seguir adelante con esa persona o no.

Las señales olfativas que se perciben al estar tan cerca de otra persona también aportan información importante. Por ejemplo, un estudio realizado por Claus Wedekind, de la Universidad de Lausana, en Suiza, encontró que las mujeres prefieren el aroma de hombres cuyos genes del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) son diferentes a los propios, lo que daría lugar a una descendencia con un sistema inmunitario más fuerte.

Por tanto, las señales detectadas a través del beso podrían combinarse con las detectadas a través del olfato para indicarle a la mujer cuándo seguir adelante y cuando salir corriendo lo más lejos posible del recién besado.

El origen del beso

Si tenemos en cuenta que las sociedades más primitivas son las que menos besan, parece lógico concluir que el beso es una conducta aprendida más que algo instintivo o procedente de nuestros antepasados más primitivos. Por eso, muchos investigadores piensan que fueron las mujeres las que empezaron a convertir el beso en una práctica habitual y deseable. De hecho, el beso es más importante para las mujeres que para los hombres como un modo de evaluar la idoneidad de su pareja. Igualmente, un primer beso de alta calidad con un desconocido puede hacer que una mujer decida acostarse con él esa misma noche, mientras que entre los hombres no parece ser un factor tan importante. Esto es debido a que las mujeres son más sensibles  a las señales que se detectan mediante el beso.

Las culturas menos desarrolladas o más machistas suelen usar menos el beso porque en ellas las mujeres tienen poca capacidad para decidir. De hecho, durante buena parte de la historia de la humanidad, han sido los padres lo que decidían con quién se casaba su hija. Conforme las mujeres han ido aumentando su libertad para decidir, han recurrido cada vez más al beso como ayuda en dicha decisión. En los países musulmanes, la gran mayoría de las personas piensa que besarse antes de casarse está mal, sobre todo en los países más conservadores. Sin embargo, esto empieza a cambiar entre los más jóvenes, especialmente entre las mujeres y en los países en los que ellas van ganando una mayor autonomía y libertad. De hecho, las personas de estos países que aprueban el beso están también a favor de un matrimonio basado en el amor y voluntario. Y es que el beso, para las mujeres, está ligado al derecho a elegir a su propia pareja.

Así pues, no ignores la impresión que te causa ese primer beso con alguien que te atrae. Si no te gusta, hay muchas probabilidades de que esa persona no sea la adecuada para ti.
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10 señales de infidelidad

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                                                    Getty Images. David De Lossy

Tienes la sospecha de que tu pareja te está siendo infiel. Es una sospecha porque por muchas vueltas que le das, no encuentras una pista firme. No hay nada que pruebe que el otro está vinculado con otra persona pero sientes que algo no está bien. Quizá tu inconsciente sí ha captado señales que en el fondo no quieres ver porque te harían enfrentar una realidad que estás lejos de admitir. ¿No has escuchado que el engañado es el último que se entera?

No es porque nadie le avise, es que no quiere ver cómo su mundo sentimental se desmorona. En realidad el engañado es el primero que se apercibe de lo que pasa, pero lo esconde en lo más remoto de su psiquis.

La relación de pareja va mucho más allá de una convivencia. Simplemente el acto de hacer el amor con el otro abre las puertas a una serie de gestos, miradas, aromas, intimidades que solo se conocen entre dos.

Cualquier mínima variación en esto delata un cambio, un proceso que es fácil de sentir y difícil de definir.

Síntomas de infidelidad

1. Sientes que tu pareja está mental o emocionalmente ausente en ocasiones. Te mira, te escucha pero falta una sintonía en la comunicación que antes estaba ahí. Ya no tiene ganas de hacer cosas en familia.

2. Tu pareja se observa más a sí misma. Presta más atención a su aspecto físico y a la mirada de los otros sobre sí mismo. Se arregla más, busca un nuevo "look", no te pregunta a ti qué te parece.

3. Tiene gustos nuevos y repentinos. Música, cine, literatura, una afición nueva de la que nunca habías oído hablar… y te dice que "siempre le gustó".

4. Busca ratos de soledad. Te dice que salgas a dar una vuelta, que te entretengas. Sale a correr, a pasear el perro, a comprar cosas que se le han olvidado muy frecuentemente. No quiere que le acompañes, pone excusas y se incomoda cuando lo propones.

5. Lleva su teléfono móvil a todas partes, nunca lo deja solo y sin vigilancia. Permanentemente lo deja en "modo silencioso" para que "no moleste". Revisa sus bolsillos con cuidado antes de dejar la ropa para lavar.

6. Su ritmo de trabajo ha cambiado. Hay más reuniones de última hora, más viajes de negocios y compañeros nuevos de oficina. Empiezas a perder la pista de quién es quién.

7. Te tiene menos paciencia, está irritable contigo y después se muestra desproporcionadamente encantador. Sientes que todo lo que dices le molesta. Cualquier cosa es un pretexto para discutir.

8. Rehúye la relación sexual y las expresiones amorosas en general. Te mira poco a los ojos especialmente en esos momentos. Si tú evitas una relación sexual porque te sientes enfermo, por ejemplo, te consolará exageradamente "No te preocupes, no pasa nada, lo importante es que te sientas bien" (pero hay alivio en su comentario, no empatía). Antes respetaba que no estuvieras con ganas, pero insistía y bromeaba al respecto.

9. Los demás encuentran que se ve magnífico, jovial y diferente… mientras tú te sientes mal. Lo ven más joven, con luz en los ojos, animado y encantador. Empiezas a verlo como un extraño porque esos cambios no te incluyen a ti.

10. Te habla mucho de una persona nueva. Cuidado, presta atención, quizá está diciendo lo que aún no ha percibido ni siquiera él mismo. A veces la emoción de haber conocido una persona por la que sentimos atracción nos hace hablar constantemente de ella con admiración. La mente está enfocada en esa persona y todo se relaciona con la misma. Incluso ANTES de darnos cuenta de que sentimos algo especial por esa persona.

Estas son señales de una POSIBLE infidelidad, lo que no quiere decir que sea PROBABLE o CIERTA. Simplemente son signos de alerta comunes cuando una pareja no está en la misma sintonía. Puede que tu pareja no te sea infiel pero sí esté deslumbrado por otra persona. Puede que esté empezando a sentirse atraído, que esté lleno de dudas o que esté evaluando qué sentir. No puedes hacer nada, es el otro el que decide y siente. Pero si sientes que algo sucede y te reconoces en los puntos anteriores, puede ser que tengas que hablar con tu pareja, hoy.
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Renueva tu vida de pareja con el año nuevo

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Año nuevo, sentimientos nuevos.  Astronaut Images
Updated January 10, 2016.

El comienzo del año es un buen momento para reflexionar sobre nuestros sentimientos y hacer algunos cambios que nos ayuden a sentirnos más plenos y felices. Si tu relación de pareja no está funcionando todo lo bien que te gustaría, te invitamos a mirar en tu interior para averiguar qué es lo que falla y renovar tu vida de pareja con el año nuevo.

Antes de explotar, piénsalo dos veces

Es posible que después de las Navidades tú y tu pareja se sientan algo más tensos de lo habitual.

Fueron días de celebración e intimidad, pero también de compromisos sociales y familiares que pueden llegar a saturarles. Si a eso le suman las tensiones y problemas que ya estaban presentes, quizás acaben explotando por el motivo más insignificante, dejando salir todo el rencor acumulado.

Lo ideal, por supuesto, es no llegar a ese extremo.

Las palabras hieren y pueden dejar cicatrices difíciles de cerrar. Y al mismo tiempo, son la mejor herramienta que tenemos para comunicar nuestros sentimientos y expresar el amor hacia la pareja. Así que, si él o ella de verdad les importa, elijan hablar para construir, para tender puentes, para sellar su compromiso. Recuerden que la relación de pareja es una criatura que está viva y que necesita alimento. No se dejen llevar por la rutina ni se evadan con cualquier distracción insignificante.

Después, mira dentro de ti

Cuando hay algún rasgo o hábito de tu pareja que te molesta muchísimo, te hace enfadar y te despierta sentimientos muy intensos, generalmente lo que ocurre es que te recuerda a algo del pasado que no tiene nada que ver con él.

Por ejemplo, si de pequeña te sentías abandonada porque tenías una madre emocionalmente distante, es posible que ese dolor se te active cada vez que tu pareja se concentra tanto en sus hobbies que aparentemente se olvida de ti.

Darte cuenta de cuáles son tus puntos débiles y tus carencias es el primer paso que puedes dar para comprender mejor tus sentimientos.

Deberás despojarte de esa capa de orgullo que tan bien te protege de tus miedos infantiles, ya que al mismo tiempo te aísla y te impide superarlos.

Es necesario, por supuesto, que tu pareja haga lo mismo. Ambos deben conocerse bien a sí mismos, ya que de esa manera dejarán de proyectar en el otro su malestar y de hacerlo responsable de su felicidad. No es fácil, pero merece la pena.

4 maneras de reencontrarse

  1. Aceptación. En el momento en que sean capaces de reconocer y aceptar sus temores, defectos, carencias y necesidades insatisfechas, ya no necesitarán hacerle reproches y demandas excesivas a su pareja. Podrán perdonarse mutuamente por los errores cometidos y proponerse, ahora sí, hacer algunos cambios para poder seguir juntos en armonía.

  2. Humildad. Comprendan que no pueden cambiarlo todo. Cada uno tiene una manera de ser, unos principios y valores que el otro debe respetar. Tampoco pueden cambiar el pasado ni convertirse en el papá o la mamá amorosa que su pareja nunca tuvo. Acepten, pues, sus límites y crezcan a partir de ahí... o comprendan que es mejor seguir caminos separados.

  3. Espacio. Reserven tiempo para hablar de sus sentimientos. Puede ser alguna noche a la semana, después de cenar. O bien una tarde, en su café favorito. Durante esas horas olvídense del celular, de ir de compras o al cine. No escapen. Hablen sinceramente de cómo se sienten y de qué es lo que les disgusta en el otro. Recuerden hablar siempre en primera persona, sin acusar. Nada de “tú siempre...”, “tú eres...”. Mejor: “Cuando tú hacesesto, yo me siento así”. “Me disgusta cuando dices eso porque me recuerda a esto otro y lo interpreto de esta manera”.

  4. Respeto. No olviden la importancia de hablarse con delicadeza, sin herir sus sentimientos ni emplear el sarcasmo o las indirectas. Y si aun poniendo todo de su parte no logran dejar de discutir y su relación sigue estancada aunque se aman, consideren seriamente hacer una terapia psicológica, bien por separado o juntos. Un profesional independiente y objetivo les puede ayudar mucho cuando necesitan que les tiendan una mano. 

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Razones por las que el amor se muere

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Experto de Parejas

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                         Jessica Peterson /Getty Images

¿Se muere el amor? ¿Realmente se muere y se convierte en otra cosa? Parece que muchos lo creen así, por eso, un grupo de psicólogos de la universidad de Western Sydney, en Australia, hizo un estudio y entrevistó a cerca de 7.000 hombres y mujeres para averiguar la supuesta causa de la muerte del amor.

Respuestas para relaciones fugaces

Resulta que lo que las personas buscan en el otro, y lo que hace que se les muera el amor después de un tiempito, es diferente acorde con las expectativas que pongan en la relación y el tiempo que lleven juntos.

Si se trata de una relación de poca data o que se supone no va a durar mucho, hay obstáculos insalvables para el amor como:

Mal olor o mala higiene para ambos sexos. Bueno, es lógico, cuando no se espera más que una relación superficial, las normas básicas de cortesía son fundamentales. ¿Quién demonios querría tener una relación con alguien sucio, que huele mal y se comporta de forma grosera?

Para los hombres, una de las causas más desmotivantes es la baja libido y que ellas hablen demasiado. Está claro, lo que interesa es el sexo y no mucho más.

Respuestas a relaciones de pareja de larga data

Ahora bien, si vamos al punto que nos interesa aquí, es decir, las relaciones formales o de larga data, donde entran a jugar otros factores como los planes a futuro, las cosas cambian.

También en este grupo son causa del desamor la apariencia desaliñada, que el otro sea vago o que tenga una gran inseguridad económica. 

Para ellas, las principales causas de decepción después de un tiempo de pareja son la falta de sentido del humor, el mal sexo y la falta deconfianza en el otro. Para ellos no hay diferencia en cuanto a la libido baja (una de las quejas permanentes de los hombres dentro del matrimonio) y el exceso de comunicación que ellas requieren de ellos.

Si me preguntan a mí, no creo que estas sean causas para que se muera el amor, sí para que fallezca de muerte súbita el enamoramiento superficial y la fascinación inicial por una pareja nueva. El amor se trata de otra cosa, más profunda, que incluye, obligatoriamente la aceptación, comunicación y tolerancia. ¿A ti qué te parece? ¿Son estos los factores que podrían matar tu amor? 
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7 frases inspiradoras para un matrimonio largo y exitoso

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                                        Getty Images - Image Source
 

¿Te vas a casar o estás casado recientemente? No importa en cuál de las primeras etapas del matrimonio o relación de pareja estés. Las citas a continuación son una inspiración que nos dejaron otros que pasaron por el camino del amor y supieron entender las claves de una relación duradera. 

Sabemos que el matrimonio no es fácil. Una relación monógama es un contraste y un pulso de personalidades, ambiciones, decisiones y momentos.

Por eso me pareció que puedes encontrar un poco de inspiración en estas frases que te ayude a reflexionar y meditar acerca de cualquier conflicto que haya en tu pareja.

¿Quién siendo amado, es pobre? - Oscar Wilde

Si alguien te ama, eres más rico que cualquier persona que tenga una fortuna en posesiones terrenales pero ningún afecto.

El amor del otro, sentirse amado por la persona que amas, tiene un valor incalculable que no puede compararse a ningún tesoro que se pueda comprar. Recuerda eso. Mira a tu pareja, déjate acariciar por su amor y siéntete la persona más afortunada del mundo. 

Sabes que estás enamorado cuando no puedes dormir porque la realidad es mejor que tus sueños. - Dr. Seuss

Es absolutamente cierto. Cuando estás enamorado la realidad es mucho mejor que el mejor de los sueños. Disfrútalo, aprécialo, vívelo en toda su intensidad y duerme, finalmente, abrazado a la persona que amas. ¿No estoy diciendo la verdad? ¡Sabes que sí! 

El amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar los dos juntos en la misma dirección. - Antoine de Saint-Exupery

Un matrimonio duradero requiere trabajo en equipo.

Los dos necesitan tener los mismos objetivos y proyectos y perseguirlos el uno junto al otro para disfrutar los logros. Los tiempos buenos y los tiempos malos deben vivirse en sintonía, persiguiendo los sueños y cumpliendo los deseos de ambos. 

Si me caso, quiero estar muy casada. - Audrey Hepburn

"Muy casado" puede significar dos cosas: o que vives peleando continuamente con tu pareja o que están tan unidos que uno puede terminar la frase que empieza el otro y, con solo una mirada, sabes qué está pensando la persona que amas y con quien convives.

MUY CASADO significa un todo con el otro. Sólo tienes que elegir qué tipo de TODO tienes y quieres ser. 

Llegamos al amor no por encontrar a una persona perfecta, sino aprendiendo a ver perfectamente una persona imperfecta. - Sam Keen

Tu pareja no es una persona perfecta. Tiene sus defectos y virtudes, al igual que tú. Hay cosas, como su aspecto, que cambiarán con los años, pero debes saber ver lo que hay debajo de la superficie, eso que amas con todo tu corazón y que hace que sus imperfecciones sean tolerables y hasta queribles. No midas a tu pareja por su perfección sino por lo mucho que amas sus imperfecciones. 

Si es importante para ella, es importante para mí. - Greg Provance

Y al contrario. Si es importante para él, es importante para ti. No importa lo que sea, aunque no sea aquello que más te apasiona, si es importante para el otro, debes darle el valor que tiene. Funciona a la recíproca también, lo que es importante para ti debe ser valorado por tu pareja. 

Seas lo que seas, hagas lo que hagas, hazlo bien. - Abraham Lincoln

Cuando te conviertes en una persona casada, debes dar lo mejor de ti mismo en ese matrimonio. Sé el mejor esposo que puedas ser y espera lo mismo de tu pareja. Los dos se merecen lo mejor en esta aventura. Si no... no vale la pena.

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La infidelidad
    infidelidad-poligamia
       Fuente: Enciclopedia de la Psicología. Vol 1 Cap. 5
       Editorial: OCEANO.

 
El concepto de fidelidad en la mayoría de las parejas se considera implícito en la relación. Sin embargo, hay algunos que lo verbalizan abiertamente y deciden o no que forme parte de las normas establecidas entre ambos. Aun así, incluso en el caso de parejas que han considerado que la relación abierta, en la que de vez en cuando o paralelamente se mantiene relaciones con otros, es una forma de mantener el vínculo enriquecido y vivo, se termina viviendo mal esa situación y uno u otro acaban pidiendo una relación cerrada. Es esta la más frecuente, y el 70 por ciento de mujeres y el 60 por ciento de hombres opinan que, para que la relación funcione, debe haber fidelidad. La verdad es que, a la vista de la evolución del matrimonio, no podemos dejar de pensar que el ser humano es ambivalente. Por una parte desea la fidelidad, pero lo cierto es que parece ahogarse en una relación prolongada y busca la variedad. Tal vez lo más inteligente fuera ser consciente de la monogamia secuencial que caracteriza crecientemente al hombre, a juzgar por el número de separaciones y divorcios repetidos que ocurren cada vez más habitualmente. Otro tema escabroso al hablar de infidelidad, es la decisión sobre si sincerarse o no con la pareja refiriéndole una infidelidad ya pasada. Las mujeres parecen más partidarias de hacerlo (un 43 por ciento se lo contaría a su marido), mientras más hombres creen que es mejor evitarlo (sólo un 37 por ciento lo haría). En cuanto al tipo de infidelidad, es unánime la valoración de que la infidelidad de una noche, o con un  o una profesional, es la menos grave, mientras que una relación estable, sobre todo si incluye afecto, es la que ocasiona más dolor.
Para la mayoría de parejas estables, la infidelidad rompe la confianza absoluta depositada en el otro y es difícil recuperarla. Al parecer, la fidelidad es uno de los valores más arraigados en el concepto tradicional de pareja. Sin embargo, en una época de cambios rápidos como la que vivimos, los valores y las normas morales dan la impresión de estar sujetos a esas mismas variabilidades, y las personas que caen en la infidelidad se asombran de sí mismas y se dan cuenta de que sus normas eran teoría mal aprendida.
Muchas personas infieles a sus parejas lo son porque se enamoran de otras, y no es curioso comprobar que los más libres y jóvenes romperán con su pareja estable, mientras que los mayores, quizás por la responsabilidad de los hijos, el status social, etc., se decidirán por la poligamia. No es imposible querer a dos personas a la vez, lo imposible es ser fiel a dos a la vez, ya que el termino fidelidad, entendido tradicionalmente, implica la monogamia.  

Imagen de: estoyactual.com 

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La subjetividad del enamoramiento

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La subjetividad del enamoramiento
                                         enamoramiento-subjetividad

Fuente: Enciclopedia de la Psicología. Vol 1 Cap. 4
Editorial: OCEANO.

 
 
El enamorado casi nunca es objetivo a la hora de valorar a la persona de sus sueños. El apasionamiento no le deja ver defectos o problemas  que se harán evidentes cuando desaparezca ese estado ilusorio, casi de espejismo. Las diferencias de cultura, de interese o de carácter no sólo no tienen importancia bajo ese estado sino, que si se aprecian, es probable que sean valoradas de forma subjetivamente positivas.
Una mujer lo relataba muy acertadamente: comentaba que la virilidad, la fuerza y una cierta brusquedad de su compañero, mientras estaba enamorada, la hacía sentir muy femenina y protegida; pasados los años, esas  mismas características eran valoradas por ella como manifestaciones de falta de sensibilidad de su compañero.
Sirva como ejemplo de esta evolución de las valoraciones el chiste popular que comenta la idealización de un enamorado del “precioso Lunar” de su amada, que con el paso del tiempo se convierte en una “asquerosa verruga”. Sea como sea, lo cierto es que, cuanto más subjetivo e irrealista se es, más potencialmente dura es la decepción cuando se acaba el enamoramiento.
De qué, cómo y cuándo nos enamoramos
Las razones por las que nos enamoramos de una persona y no de otra son muchas. Depende de nuestra personalidad: parece que los más independientes son menos enamoradizos; de nuestros gustos: es más fácil sentir atracción por personas con afinidades e intereses comunes; y de nuestras necesidades. No es extraño que la primera causa de atracción sea el aspecto físico. O la atracción sexual, que en algunos casos parece una reacción química irresistible. Pero también nos enamoramos de la inteligencia de una persona, de sus habilidades para conversar, de su simpatía y humor; puede subyugarnos su seguridad y carácter decidido, su seriedad y respetuosidad, o su aparente poder social y cultural.
Resumamos algunos de estos aspectos psicosociales:
1.       La reciprocidad. Sentirse querido incrementa el enamoramiento. El filósofo Hécato escribía en el siglo II a. C “Os mostraré una poción sin drogas, hierbas o conjuros de brujería: sí queréis ser amados, amad”.
2.       La proximidad espacial, la accesibilidad.  Cuanto más cerca estamos del ser amado, cuanto más posible sea acceder a él, más fácil será el contacto que potencia el amor.
3.       La similitud en las actitudes. Como hemos visto, es muy importante la semejanza pero aparece realmente sólo en los momentos iniciales del éxtasis. De hecho el concepto del “alma gemela “parece ser tan ilusorio como el de “media naranja”.
4.       La expectación. Enamorarnos también es el resultado de las expectativas que uno tiene sobre la persona en la que ha puesto el ojo o la fantasía. El gran momento de amor es, a menudo, el que lo precede. La prehistoria del sentimiento. Aquel instante de la imagen incierta pero deliciosamente real, suscitadora de proyectos y de abnegaciones, de nostalgia y de recelo, de paradisiacas fascinaciones y, sobre todo, de imaginadas pero infalibles adhesiones.
5.       Las excitaciones emocionales previas, incluidas las negativas (peligros, temores, ansiedades, dolores y situaciones de estrés compartidas). Éstas catalizan la agitación fisiológica inespecífica a una etiqueta concreta que denominamos amor. No conviene oponerse demasiado activamente a un vínculo afectivo: aparecerá el efecto “Romeo y Julieta”, según el cual los amores prohibidos  son más gratificantes que los socialmente aceptados.
6.       La comunicación. Como primates que somos, mantenemos muchos de los elementos táctiles, gestuales, y visuales propios de una naturaleza común: intercambio de miradas embobadas, movimientos de hombro hacia delante y ciertos olores corporales. Alguna sutilidad parece quedarnos de la sensibilidad por el olor del ser amado, pero no tanto a Cátulo que imploraba que los dioses que lo convirtieran todo él en nariz. Las feromonas – “roqueforts” tácitos que hoy día no soportaríamos en su estado puro- han perdido importancia por razones muy diversas. Pero nos queda el simbolismo de perfumes y fragancias.
Somos humanos y hemos volado más alto; de los clientes que tienen esta criatura caprichosa que es la naturaleza hemos sido capaces de inventar artes y oficios de comunicación amorosa, gracias al don del lenguaje que nos permite un intercambio a veces tan lleno de matices que podíamos decir, exagerando, que hacemos el amor vestidos de palabra. 
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La Separación y los Celos

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La Separación y los Celos
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Fuente: Enciclopedia de la Psicología. Vol 1 Cap. 5
Editorial: OCEANO.

 
Separarse es una de las situaciones de estrés más importantes a que debe enfrentarse algunas personas. Significa empezar de nuevo, pero con las limitaciones resultantes de la convivencia: los hijos, la costumbre de estar acompañado, la incomodidad del nuevo papel social, los cambios de situación económica… Todo  ello varía si es uno quien desea separarse (se supone que la separación comporta algunas ventajas, al menos es mejor que seguir casados), o si es el abandonado el que debe resignarse y a menudo sin comprender el porqué.
La mayoría de las parejas llega a la separación tras un largo periodo de infelicidad, de repetidos intentos de solución. Si se logra arribar a esta decisión final de mutuo acuerdo y ambos se desean lo mejor para el futuro, puede decirse que se trata de una separación satisfactoria, bien llevada, respetuosa. Pero lo cierto es que las separaciones violentas o traumáticas, con terceras personas, desgraciadamente son las más frecuentes.
Adaptarse a ser un separado es un proceso largo y costoso: un mínimo de un año, y una media de dos, es lo que Stefen Gullo cita como resultado de la observación realizada a ciertas parejas separadas en los Estados Unidos.  En este largo proceso de adaptación forzosa, uno debe comprender lo ocurrido e intentar integrarlo, mientras se esfuerza por recuperar su autoimagen y su autoestima.
En la separación se pasa por distintas etapas emocionales en las que parece que nuestra mente se centra de modo primordial en un hecho, subjetivo y magnificado. Existe una etapa de agresividad contra el otro, una etapa posterior en que se recuerda sólo lo bueno, otra en la que se es sumamente consciente de la soledad, otra en la que prima la obsesión por volver a tener una pareja… Y lo malo es que, a veces, las personas se quedan estancadas en una de esas etapas y no evolucionan. A menudo se cae en una depresión, síntoma de la falta de capacidad para adaptarse y superar la situación. A pesar del mal trago, la mayoría de separados vuelven al cabo de un tiempo a vivir con otra pareja.

Los Celos
Las dudas sobre el cariño o la fidelidad del otro son fuente frecuente de sufrimiento. Pero, para convertirse en celos patológicos, ese estado de duda y malestar debe ser intenso para que provoque la incapacidad de mantener una vida normal. El celoso teme ver la temida infidelidad en la simple mirada o en el gesto que su cónyuge dedica  a otra persona, tiende a interpretar mal pequeñeces y, a menudo, inicia interrogatorios y comprobaciones de las conductas de su pareja. En todo este proceso de detección de amenazas y de comprobación, el celoso lo pasa mal, pero también su pareja, que acaba perdiendo la espontaneidad y la naturalidad tras tanta vigilancia y recriminaciones, e intenta ser exageradamente discreta para evitar problemas. Aun así los problemas son difíciles de solucionar. Las pequeñas demostraciones de celos parecen gustar a casi todo el mundo, pues indica una atención de nuestra pareja, siempre y cuando se limite a ser expresados como alabanzas o recriminaciones que rayan en la cortesía. Más allá de este punto, son desagradables y atentan contra la libertad individual. Cuando el celoso no puede controlarse, y sus dudas le llevan a amenazar o agredir a su pareja, debe ponerse en manos de un médico.
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El paso del noviazgo a la convivencia

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El paso del noviazgo a la convivencia

                              noviazgo-convivencia
Fuente: Enciclopedia de la Psicología Tomo I Capitulo 5
Editorial: OCEANO

 
El estado de enamoramiento suele vivirse en la época del noviazgo, con todo lo que esta etapa comporta. Además de la falta de responsabilidades propias del noviazgo, el tiempo que se comparte es,  en su mayoría tiempo de ocio. En esta época el intercambio es altamente gratificante: los novios se proporcionan mutuamente mucha atención,  se hacen regalos,  se comunican, se dan cariño y se hacen promesas. De todo esto se desprende un alto nivel de expectativas sobre la posterior convivencia, fruto de los aspectos anteriores.
Sin embargo la intensidad del enamoramiento a menudo disminuye al iniciarse la convivencia, aunque suele conservarse un alto nivel de expectativas. En este paso decisivo en la vida de cada persona es fundamental el concepto que los miembros de la pareja tengan del amor: la idea de que el sentimiento lo supera todo suele ser perjudicial, especialmente si no va acompañada de una actitud positiva, activa y responsable, tendente a poner los medios prácticos para que así sea.
Vivimos en una sociedad que nos educa en ciertos conocimientos hasta niveles a veces exagerados y que, paralelamente, permiten que algo que hará el 95% de la población, como es vivir en pareja, se realice en forma intuitiva. Hay quienes han podido observar modelos de pareja muy válidos y estimulantes,  pero otros no han tenido tanta suerte. Es curioso que, con lo difícil que resulta hacerlo bien y lo poco preparados que vamos al matrimonio o a la convivencia, no haya aún más separaciones y divorcios.
Pero vamos a analizar qué caracteriza a las parejas satisfechas, las que consiguen pasar del enamoramiento al “amor” bien entendido y a las que, sin pasar por el enamoramiento, son capaces de vivir amorosamente.

¿Qué es el amor?
El amor de pareja es un sentimiento, un estado estable de satisfacción por permanecer con la persona elegida. Ese sentimiento guía los pensamientos y las conductas dentro de la relación. Una pareja estable, que se ama, experimenta en ciertas ocasiones emociones intensas hacia el otro (deseo entusiasmo, ilusión), pero lo habitual es que sienta confianza, admiración, armonía, orgullo y bienestar al pensar en el ser amado. También existen, lógicamente, sensaciones de duda, algunos enfados y algunos enfrentamientos, pero una pareja que se ama raramente llega a perder el respeto hacia el otro, y suele mantener determinadas normas de convivencia.
Existe parejas intensamente satisfechas de su relación, pero ese estado de felicidad puede durar lo que una noche de verano. Por el contrario todos conocemos parejas que llevan años de convivencia sin sentir más afecto por el otro que por un vecino. La satisfacción debe ser plena, y ese sentimiento debe permanecer estable a largo plazo para que se hable de “verdadero amor”.

Una conceptualización del amor: tres requisitos
Desde la perspectiva de la terapia de pareja, para que dos personas se consideren felices su relación debe reunir una serie de características. En realidad, son aquellas que, de manera más o menos conscientes, cada uno revisa al cabo de cierto tiempo, para valorar si  sigues sintiéndose satisfecho de la relación.
El primer requisito es mantener un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Así, ambos miembros se consideran atendidos y cómodos con un reparto equitativo y justo. En determinadas épocas alguno de los dos puede ver mermada su capacidad de dar, debido a problemas de salud, o de otro tipo; pero lo mismo puede ocurrir al otro en cualquier momento. Por tanto, aunque pueden existir periodos en que se rompa ese equilibrio, lo normal es mantenerlo a la larga. Que el intercambio de conductas entre la pareja sea primordialmente positivo es el segundo requisito. Sin duda, es indispensable que existan más cosas buenas que malas. Resulta difícil mantener una relación en que se soportan o aguanten más cosas de las que se disfrutan. El “coste” de permanecer dentro de la relación debe ser bajo hablando en términos económicos. El tercer requisito es que lo positivo que cada uno da al otro se adapte a sus gustos y necesidades personales. Tener aquellos detalles que significan estar atento a las ilusiones y a la personalidad del compañero es muy distinto a la actitud estereotipada de cumplir con los tópicos sociales de la pareja (regalos en las fechas señaladas, corbata para él, perfume para ella…) 
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El invento de la convivencia

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El Invento de la Convivencia

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Fuente: Enciclopedia de la Psicología capítulo 5 tomo 1
Editorial: OCEANO

 
A la vista de cómo funciona la pareja hoy en día, no creo que nadie se atreva a afirmar que, es el invento perfecto. Convivir es difícil, porque el ser humano es complejo y variable. Mantener el equilibrio entre nuestras emociones y nuestra razón nos roba cada día muchas energías. Nosotros mismos no nos entendemos muchas veces, así que pretender entender a nuestros semejantes, por muy cercanos que sean, puede resultarnos maravilloso a veces, y fuente de sufrimiento e impotencia otras. En la época que nos ha tocado vivir, los modelos a imitar son contradictorios. Nuestros padres y las generaciones mayores aún responde a un reparto tradicional de roles que ya no se ajustan a las necesidades de hoy. Los modelos jóvenes pecan a menudo de un exceso de estrés, de competitividad y se ven sujetos a presiones económicas que los hace volubles e inestables, se cumplen tópicos, se habla de feminismo como de algo ya agotado y lo cierto es que la pareja sobrevive porque no se conoce algo mejor.
Hombres y mujeres pretenden un equilibrio igualitario, en el que se repartan las responsabilidades y tareas por igual, pero la innegable diferencia biológica, incómoda para esta sociedad,  cuestiona toda esa teoría y hace de la maternidad un nido de problemas que parece enfrentar a ambos sexos. Las generaciones de hoy, a caballo entre el modelo tradicional paterno y el modelo igualitario teórico que no acaba de encontrar el equilibrio ideal, son felices a su modo, porque estos son sus tiempos y ésta es su vida. No podemos parar el mundo para dedicarnos a pensar y organizar las cosas a fin de que funcione de otra manera.
Por ello, lo mejor es aprovechar todas las ventajas y aprender las habilidades que nos permitan hacer frente a las dificultades en mejores condiciones.

Algo que aprender para convivir mejor

Cuando más se idealiza la convivencia, cuanto menos realistas y responsables son nuestras expectativas, más probabilidad de problemas existe. La alternativa no es dar nada por supuesto. Estar dispuestos a asumir la responsabilidad de proponer, pedir, negociar, dialogar, comprender, y tolerar. Pero también proponerse pasarlo bien, disfrutar y divertirse en un equilibrio que se consigue a pulso día a día. La autoestima de la persona que se responsabiliza de poner los medios para conseguir sus fines suele ser más alta que la de los soñadores, que esperan que el mundo les rinda pleitesía.
Así pues, se  debe mirar la convivencia como otra carrera en la que hay mucho que aprender y en la que se han de aprobar numerosos exámenes, pero en la que se avanza mucho, se disfruta y se celebran fiestas de fin de curso. Nadie ha nacido enseñado para convivir y ése suele ser el gran error: suponer que el amor lo cubrirá todo, que si hay amor no se necesita nada más. El amor pone el sentimiento y la motivación, pero por si solo no basta. Existe muchos mitos, además de éste sobre el amor, que marca las expectativas de las personas: suponer que el amor está determinado por el destino; imaginar que la persona que nos ama debe adivinar nuestros deseos y estados anímicos sin necesidad de comunicarlos; creer que la pareja que se ama nunca discute; esperar que no haya ningún secreto entre ambos y que la sinceridad sea absoluta, para bien o para mal; considerar que los problemas sexuales son un síntoma de que no se ama realmente; pensar que la pareja que se ama no necesita a nadie más, pues se basta el uno al otro.
Los jóvenes enamorados tienden a idealizar y a creer en aquel final de cuentos que dice “se casaron y fueron felices”. Pero la realidad es que la vida en pareja encierra amor y odio, momentos buenos y malos, encuentros y desencuentros, comprensión e incomprensión, compañía y a veces también soledad…

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